El arte del discurso. Los tres tipos de oradores.

 
 
En el Fedro, Platón nos presenta: «las reglas que ha de cumplir todo discurso, que ha de tener cabeza, cuerpo y extremidades como un organismo vivo»

De esta manera nace el arte del discurso que utilizan los grandes oradores, como es el caso de  Winston Churchill, conocido por su elocuencia y su maestría  para conectar con la audiencia congregada para escucharle.

El arte del discurso no sólo se aplica al ámbito de la oratoria, así también en una entrevista, una negociación, un encuentro personal, ante las autoridades sanitarias, judiciales, etc. es crucial saber expresarse correctamente..

La experiencia nos enseña que, si no ensayas el discurso, no sabes que decir al ir a cualquier parte para gestionar un asunto importante. 

Un estudio reciente dió a conocer tres tipos de oradores según la técnica que hace posible conocer sí el discurso redactado al memorizarlo es bien recibido por las personas. 

Para ello hicieron un estudio con tres tipos de oradores: los que improvisan, los que memorizan y los que escriben el discurso que van a pronunciar.

A continuación, paso a paso una explicación detallada: 

1. El improvisador: aquel que está siempre listo para hablar sobre el tema que aparezca sobre el tapete. Su presencia en la tribuna es natural su aspecto un tanto desaliñado y su comportamiento espontaneo. Tiene cultura, ha leído mucho y es seguro en los ademanes que acompañan armoniosamente la comunicación verbal y el gesto de las manos marca el ritmo de la voz. 
Posee también una percepción intuitiva del ambiente del auditorio y sabe despertar y acrecentar su interés. 
El arte de comunicar de manera improvisada exige un factor intelectual irremplazable: la memoria. 

2. El memorizador: Aquel que aprende de memoria lo que va a exponer, se introvierte en su memoria y se concentra plenamente en recuperar lo que a almacenado. El tiempo de memorización desempeña un papel importantísimo.  El que aprende con bastante anticipación lo que va a decir, y lo repite a menudo, como un ejercicio, lo practica para estar seguro de si mismo a la hora de la verdad, pues habrá ejercitado el poder engendrado y amplificado por la actividad del pensamiento mentalmente. 
Expresa sin titubear lo que grabó en su memoria, ya no lo piensa, vale decir lo ha mecanizado.
 Unas veces se explicita, otras se detiene en actitud pensativa, como buscando en la memoria el termino adecuado, todo para dar la sensación de que contempla al ser humano en su totalidad y tiene en cuenta su inteligencia.
Habla con ademanes teatrales, no espontáneos. Su elocuencia es hija de la memoria, no de la improvisación. 
 El que pronuncia un discurso es, en el fondo un actor o un transmisor y traductor de mensajes: especialista de la palabra que transmite al publico. 

3. El escritor: Aquel que cultiva el arte de redactar  lo que va a pronunciar ante los demás. Los que escriben lo que van a leer. Los comunicadores que leen deben tener condiciones especiales; la de anotar y saber leer en primer termino. Este es un arte nada común. 
Prestan atención a la entonación, las pautas, las cadencias, los cambios armónicos de la voz y la acentuación de ciertos vocablos son factores que exigen gastar tiempo en la lectura como una tarea para hablar bien. 
Hablar bien es una destreza cuya adquisición supone además de un atributo superior, practica y disciplina. Este arte de leer es una pericia que se aprende y exige un proceso de aprendizaje y entrenamiento. Hablar en publico es una destreza que surgen como una agudeza del intelecto y una manera personalísima de realizar la puntuación y manejar el ritmo de la voz, el cual debe marcarse mesuradamente, sin exageración. 
Este tipo de lectura es, en realizad, una ejecución orquestal con muchos timbres que provienen del único instrumento ejecutante: la voz. 

La descripción realizada del comunicador a su persona y son una fuente de estimulación intelectual, consideración personalizada y motivación inspiracional.
En definitiva, se trata de estudiar al comunicador y su persona en sus manifestaciones internas y externas para alcanzar esta comprensión expresiva bidireccional: el autoconocimiento y el conocimiento de los demás.  Además, puede contribuir a la promoción de la autonomía y el desarrollo de nuevos conocimientos en el quehacer laboral.


Muchas gracias por leer
Un saludo,
Luz de Yara. 

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